
Innovar sin Miedo: ¿Por qué el “Derecho al Error” es el Futuro del Sector Público?
5 marzo, 2026
Durante más de una década Costa Rica ha sido reconocida como uno de los países pioneros en América Latina en materia de firma digital certificada.
El país cuenta desde hace años con un marco jurídico sólido, infraestructura tecnológica nacional y un modelo criptográfico robusto para garantizar la validez jurídica de los documentos electrónicos.
Sin embargo, la adopción masiva dentro de muchas organizaciones, especialmente en el sector público, ha avanzado más lentamente de lo que muchos esperaban.
La razón principal nunca fue tecnológica.
Tampoco fue jurídica.
Fue económica.
Hoy ese escenario está cambiando de manera significativa.
Las nuevas condiciones introducidas para la firma digital móvil mediante la plataforma GAUDI abren una oportunidad histórica para acelerar la digitalización de procesos dentro de instituciones públicas y empresas.
Costa Rica tiene el marco legal desde hace casi veinte años
La firma digital certificada en Costa Rica está regulada por la Ley N.º 8454, Ley de Certificados, Firmas Digitales y Documentos Electrónicos, promulgada en el año 2005, así como por su Reglamento publicado en 2006.
Este marco normativo estableció una infraestructura nacional de clave pública que permite garantizar propiedades fundamentales en los documentos electrónicos, tales como:
• autenticidad del firmante
• integridad del documento
• no repudio jurídico
Gracias a este modelo, un documento firmado digitalmente con una firma certificada puede tener la misma validez jurídica y probatoria que un documento firmado de forma manuscrita.
Es decir, Costa Rica cuenta desde hace casi dos décadas con una base normativa sólida para el uso de documentos electrónicos plenamente válidos.
Lo interesante es que el país nunca necesitó crear un nuevo marco legal para avanzar en digitalización.
Ese marco ya existía.
Lo que durante muchos años limitó su adopción masiva fue principalmente el costo de escalar la firma digital dentro de las instituciones.
El obstáculo silencioso: el costo de escalar la firma digital
Tradicionalmente, la firma digital certificada en Costa Rica se ha utilizado mediante tarjetas criptográficas y lectores.
El costo de emisión para nuevos usuarios ha oscilado entre:
₡38.000 y ₡49.000 colones por persona
aproximadamente $65 a $70 USD, dependiendo de la entidad emisora.
Para un usuario individual, este costo puede parecer razonable.
Pero cuando se analiza la escala institucional, el panorama cambia.
Pensemos en una institución con 10.000 funcionarios.
Si el 60% del personal necesitara firma digital para agilizar procesos internos, la inversión inicial podría superar fácilmente los ₡228 millones de colones.
Si el objetivo fuera que la totalidad del personal firmante utilizara firma digital, el monto sería aún mayor.
Ante esta realidad, muchas organizaciones optaron por utilizar mecanismos alternativos para automatizar procesos.

La respuesta del mercado: soluciones de firma electrónica
Durante estos años surgieron diversas plataformas de firma electrónica simple, integradas en sistemas de automatización de procesos.
Estas soluciones permitieron agilizar flujos de trabajo mediante mecanismos como:
• validaciones por usuario y contraseña
• códigos de verificación
• aceptación electrónica dentro de plataformas
• firmas gráficas o escaneadas
Gracias a estas herramientas, muchas organizaciones lograron avanzar en digitalización y reducir significativamente el uso del papel.
En ese contexto, su adopción fue comprensible.
Especialmente cuando el costo de implementar firma digital certificada a gran escala representaba una barrera presupuestaria importante.
Sin embargo, es importante reconocer que no todos los mecanismos de firma electrónica ofrecen el mismo nivel de garantía jurídica.
Firma digital certificada: un estándar jurídico más robusto
La firma digital certificada incorpora mecanismos criptográficos que garantizan simultáneamente tres propiedades esenciales:
autenticidad, que permite verificar quién firmó el documento
integridad, que asegura que el contenido no ha sido alterado
no repudio, que impide negar posteriormente la autoría de la firma
Estas propiedades adquieren especial relevancia cuando se trata de:
• actos administrativos
• documentos institucionales
• expedientes electrónicos
• decisiones formales
• contratos o autorizaciones
En estos casos, la firma digital certificada ofrece un nivel de seguridad jurídica significativamente superior.
Un elemento muchas veces olvidado: la preservación documental
Existe además un aspecto menos visible pero igualmente importante: la preservación de los documentos electrónicos en el tiempo.
Las instituciones públicas costarricenses deben cumplir con lineamientos archivísticos establecidos por el Archivo Nacional, orientados a proteger los activos documentales del Estado.
Estos lineamientos se apoyan en estándares internacionales como:
• el modelo de preservación digital OAIS (Open Archival Information System)
• normas de gestión documental como ISO 15489
Cuando los documentos electrónicos forman parte de expedientes administrativos o archivos institucionales, no solo importa que el proceso haya sido aprobado digitalmente.
También es fundamental que el documento pueda:
• conservar su integridad a lo largo del tiempo
• mantener trazabilidad completa
• preservar evidencia de autenticidad
• seguir siendo verificable años después
Este aspecto es crítico cuando se trata de documentación pública que debe preservarse durante décadas.
El costo oculto de algunos modelos de firma electrónica
Otro factor que muchas organizaciones comenzaron a experimentar con el tiempo es el modelo de cobro por transacción.
Algunas plataformas internacionales de firma electrónica utilizan esquemas en los que se paga por cada documento firmado.
Para organizaciones con volúmenes bajos de firma, este modelo puede resultar adecuado.
Pero en instituciones que procesan miles o incluso cientos de miles de firmas mensuales, los costos acumulados pueden convertirse en un rubro operativo relevante.
En procesos masivos, el costo total de estas soluciones puede crecer considerablemente con el tiempo.
El cambio que introduce GAUDI
Las nuevas condiciones comunicadas por el Banco Central de Costa Rica cambian de forma importante este panorama.
El modelo de firma digital móvil mediante la plataforma GAUDI introduce tres transformaciones clave:
Eliminación del costo por uso
El uso de la plataforma GAUDI pasa a ser completamente gratuito, eliminando el cobro por transacción.
Reducción drástica del costo de emisión
La emisión de firma digital móvil ahora oscila aproximadamente entre:
₡3.000 y ₡5.000 colones por usuario
Esto representa una reducción aproximada entre 85% y 92% respecto al modelo tradicional de tarjeta.
Acceso desde dispositivos móviles
La firma digital ya no depende exclusivamente de tarjeta y lector.
Ahora puede realizarse directamente desde el dispositivo móvil del usuario.
Lo que esto significa para las instituciones
La reducción de costos no es un detalle menor.
Es un cambio estructural.
Volvamos al ejemplo de una institución con 6.000 funcionarios firmantes.
Bajo el modelo tradicional, el costo podía superar fácilmente los ₡230 millones de colones.
Con el nuevo esquema móvil, esa inversión podría reducirse aproximadamente a un rango entre ₡18 millones y ₡30 millones.
La diferencia presupuestaria es enorme.
Pero más importante aún: desaparece una de las principales barreras históricas para escalar la firma digital certificada dentro de las organizaciones.
Un nuevo horizonte para la digitalización institucional
Con estas nuevas condiciones, muchas instituciones pueden replantear procesos que antes resultaban difíciles de digitalizar completamente.
Por ejemplo:
• solicitudes de vacaciones
• autorizaciones internas
• permisos administrativos
• trámites de recursos humanos
• aprobaciones jerárquicas
• correspondencia institucional
• actos administrativos formales
Procesos que antes dependían de papel o de mecanismos informales pueden ejecutarse ahora con firma digital certificada plenamente válida jurídicamente.
Esto no solo agiliza la operación institucional.
También fortalece tres pilares fundamentales:
seguridad jurídica
trazabilidad documental
rendición de cuentas
Una oportunidad que Costa Rica no debería desaprovechar
Costa Rica ya cuenta con el marco jurídico, la infraestructura tecnológica y la experiencia acumulada para operar con firma digital certificada.
Durante años, el principal obstáculo para su adopción masiva fue el costo de escalarla dentro de las organizaciones.
Ese escenario acaba de cambiar.
La combinación de firma digital móvil, reducción de costos y eliminación de cobros por uso abre un nuevo capítulo para la digitalización institucional en el país.
Estamos ante una oportunidad concreta para avanzar hacia una administración pública más eficiente, más segura y con mayor respaldo jurídico en cada documento electrónico.
Aprovecharla puede marcar una diferencia significativa en la forma en que las instituciones gestionan sus procesos digitales en los próximos años.



